La dimensión internacional en las guerras de Independencia de Hispanoamérica se refiere al estudio y reconocimiento sobre el hecho de que la emancipación de los países americanos no fue un fenómeno exclusivamente local o interno, sino que estuvo profundamente influenciada por factores y actores internacionales. Tradicionalmente, la historiografía nacional se centró en una supuesta lucha interna contra el dominio español, abordando el fenómeno como si se tratara de un conflicto nacional –España vs. América– o uno de carácter doméstico –Guerra Civil–. Sin embargo, estudios recientes han puesto de manifiesto que el proceso independentista estuvo inmerso en el contexto de las revoluciones atlánticas y las disputas globales, en las cuales participaron las potencias extranjeras, los capitalistas internacionales y grupos de mercenarios extranjeros.
El nuevo enfoque representa un avance historiográfico porque amplía la perspectiva y enriquece la interpretación del proceso emancipador. Entre sus principales aportes se destacan:
- Reconocimiento del papel de los actores internacionales: Se analiza cómo potencias europeas, banqueros y comerciantes internacionales no solo financiaron, sino que también influenciaron las estrategias militares y políticas de los insurgentes.
- Incorporación de los factores económicos y financieros: La guerra de independencia estuvo condicionada por el acceso al financiamiento y armamento provenientes del mercado internacional, lo que permitió sostener la lucha –ideológica y armada– y, a la vez, conectar el conflicto con las dinámicas del capitalismo trasatlántico.
- Estudio de la participación de mercenarios y capitalistas extranjeros: La intervención de grupos mercenarios y la acción de capitalistas internacionales agregan una dimensión transnacional a la guerra, evidenciando que la independencia fue parte de una red de relaciones globales, de intereses económicos e intervencionismo por parte de las potencias mundiales.
- Replanteamiento del proceso como parte de las revoluciones atlánticas: Este enfoque ubica a las independencias americanas en el marco de las grandes transformaciones políticas y económicas que se vivieron en el mundo Atlántico, lo cual permite compararla y relacionarla con otros movimientos revolucionarios ocurridos tanto en América como en Europa.
Sin duda, uno de los trabajos pioneros en esta línea es el del historiador y doctor en Estudios Internacionales John Alejandro Ricaurte, cuyo libro titulado La dimensión internacional en la Guerra de la Independencia de Colombia (1814-1824). Potencias, capitalistas y mercenarios trasatlánticos, investigación iniciada en el 2011 y publicada en el 2019, ha sido fundamental para demostrar que la independencia de este país suramericano fue también el resultado de intereses y estrategias que trascienden las fronteras nacionales. Este aporte rompe con la visión localista y enriquece el debate historiográfico al situar el proceso emancipador dentro de una dinámica global.
Tradicionalmente, los estudios sobre la Guerra de Independencia en América Latina se han centrado en los procesos políticos, sociales y militares a nivel local o nacional. Sin embargo, según las investigaciones del doctor John Alejandro Ricaurte, la emancipación de Colombia –y, por extensión, de otros países de la región– posee un componente internacional de gran relevancia. Este enfoque rompe con la lectura exclusivamente localista del conflicto y evidencia que la lucha independentista fue, en realidad, el escenario de una compleja interrelación entre intereses geoestratégicos, económicos y militares a nivel transatlántico.
En su obra, Ricaurte plantea que el proceso de independencia se configuró a partir de la convergencia de tres actores o dimensiones fundamentales: la actuación de potencias extranjeras, la influencia decisiva de los capitalistas internacionales –entre banqueros, financistas y comerciantes– y la participación activa de grupos mercenarios que cruzaron el Atlántico para luchar por una guerra que les era ajena.
A continuación, se explorarán cada una de estas aristas para comprender en qué consiste, de manera integral, la dimensión internacional de la guerra de Independencia según este autor.
El papel de las potencias extranjeras y sus intereses geopolíticos y estratégicos
Una de las tesis centrales en la investigación de Ricaurte es que la emancipación de Colombia no fue un hecho aislado ni únicamente fruto de luchas internas, sino que estuvo imbuida en un contexto internacional en el que diversas potencias extranjeras tenían intereses estratégicos en la región.
En la primera mitad del siglo XIX, las grandes potencias mundiales –especialmente Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Holanda– y otros actores internacionales miraban con interés la desintegración del Imperio español. La debilidad del poder hispano se transformó en una oportunidad para reconfigurar el mapa geopolítico y abrir nuevos canales para el comercio y la inversión.
En este contexto, algunas potencias buscaron, de forma indirecta, favorecer el proceso emancipador para debilitar a España y, al mismo tiempo, asegurarse una posición ventajosa en el comercio transatlántico. Las políticas de estas naciones incluían no sólo la diplomacia y la presión económica, sino también la intervención encubierta en el suministro de armas y en la financiación de expediciones militares. Así, el apoyo –explícito o tácito– de estos países permitió que los insurgentes contaran con recursos que, de otra forma, habrían resultado escasos o inalcanzables.
Redes diplomáticas y acuerdos transatlánticos
La dimensión internacional también se manifiesta en la existencia de complejas redes diplomáticas y acuerdos comerciales que unían a los países hispanoamericanos con centros de poder en Europa y, en algunos casos, en América del Norte. Estas conexiones facilitaron el intercambio de información, tecnología y armamento, permitiendo a los insurgentes acceder a recursos esenciales para sostener su lucha. Ricaurte destaca que la intervención de estos actores extranjeros fue doble: por un lado, contribuyeron a la planificación y ejecución de la guerra; y por otro, buscaban reconfigurar el equilibrio de poder en el Atlántico para asegurar sus propias rutas comerciales y posiciones estratégicas.
Con ejemplos como el anterior, el análisis de Ricaurte invita a replantear la interpretación de la guerra de Independencia como un conflicto meramente interno, reconociendo que el escenario transatlántico –con sus intercambios diplomáticos, militares y económicos– fue un factor determinante en el desenlace del proceso emancipador.
La influencia del capitalismo internacional y su capacidad de financiar y suministrar brazos para la guerra y armamento
Otro eje fundamental en el estudio del doctor Ricaurte es el papel del capitalismo internacional. Durante las guerras independentistas, el acceso a recursos financieros y logísticos era esencial para sostener campañas militares prolongadas. En este sentido, banqueros, financistas, casas comerciales y comerciantes particulares jugaron un rol decisivo al facilitar la adquisición de armamento, municiones, uniformes, y otros insumos necesarios para la guerra.
La investigación de Ricaurte muestra que la financiación extranjera no era altruista ni estaba desprovista de intereses. Al contrario, los capitalistas internacionales veían en el proceso emancipador la oportunidad de obtener beneficios económicos, ya sea asegurándose el acceso a nuevos mercados, influyendo en la apertura de puertos o consolidando sus redes comerciales en una región que se encontraba en plena transformación. Así, la lucha por la independencia se transformó en un escenario en el que se libraba una batalla paralela: la competencia por el control del comercio trasatlántico y la influencia sobre los futuros estados emergentes.
Este flujo de capital permitió no solo sostener a los ejércitos insurgentes, sino también consolidar un modelo económico que, a la postre, favoreció la integración de Colombia (y de otros países) al sistema capitalista mundial. La dimensión internacional en la guerra de Independencia subraya que el conflicto tuvo importantes repercusiones económicas que trascendieron las fronteras locales.
Intereses comerciales y reconfiguración del mercado internacional
La entrada de capital internacional en el conflicto trajo consigo cambios significativos en el panorama económico de la región. La necesidad de abastecer a los ejércitos revolucionarios impulsó la producción y el comercio de armas y otros insumos militares, creando nuevas oportunidades para los comerciantes internacionales. En muchos casos, estos intermediarios se beneficiaron de la volatilidad y la incertidumbre que generaba la guerra, estableciendo vínculos comerciales que perdurarían incluso después de concluido el conflicto.
Además, al participar en el financiamiento de la independencia, los capitalistas internacionales contribuyeron a reconfigurar las relaciones de poder en la región, favoreciendo la consolidación de nuevas estructuras económicas y comerciales que facilitaron la inserción de los países emancipados en la economía global. En este sentido, el estudio de Ricaurte destaca que la dimensión internacional de la guerra de Independencia no puede entenderse sin reconocer el papel del capital y de las dinámicas comerciales transatlánticas.
La participación de mercenarios y actores militares foráneos
Uno de los aspectos que más ha despertado interés en la investigación de Ricaurte es la presencia y el papel de grupos mercenarios extranjeros durante la guerra de Independencia. En un conflicto que a menudo se ha idealizado como una lucha exclusivamente nacional, la participación de combatientes de diversas procedencias –europeos, norteamericanos, incluso antillanos– evidencia que la emancipación fue un proceso en el que la dimensión internacional se manifestó de manera tangible.
Estos mercenarios, contratados o motivados por intereses personales y a menudo facilitados por las redes comerciales internacionales, se convirtieron en una pieza clave para dotar a los ejércitos insurgentes de una experiencia militar y de recursos humanos que, de otro modo, habrían sido limitados. La incorporación de estos combatientes no solo aportó habilidades tácticas y estratégicas, sino que también simbolizó la convergencia de diferentes tradiciones militares en un conflicto que trascendía las fronteras nacionales.
Organización, origen y objetivos de los grupos mercenarios
Según el análisis del doctor Ricaurte, los grupos mercenarios se organizaron en cuerpos que, en muchos casos, tenían estructuras jerárquicas y operativas nacionales de origen variado: desde legiones británicas e irlandesas hasta contingentes provenientes de otros países europeos como la legión hanoveriana, de Norteamérica y del Caribe. Estos grupos actuaron en estrecha colaboración con los insurgentes, suministrando armamento, entrenando tropas y, en ocasiones, participando activamente en la dirección de batallas que fueron clave.
La función de los mercenarios, según Ricaurte, iba más allá de la sola asistencia militar y armamentística. Estos grupos se integraban en un entramado más amplio de cooperación internacional en el que convergían intereses económicos, políticos y estratégicos. Su presencia evidenció que la guerra de Independencia se desarrolló en un escenario transnacional, donde las fronteras del Estado eran permeables a la influencia de actores externos.
Además, la contratación de mercenarios permitió a los insurgentes sortear ciertas limitaciones propias de las milicias locales, dotándolos de una capacidad de combate más profesional y alineada con las tácticas militares europeas de la época. Este fenómeno contribuyó a nivelar el terreno de juego frente a un ejército español –considerado uno de los más profesionales y disciplinados de su tiempo– y fue crucial para obtener victorias que, de otro modo, podrían haber resultado inalcanzables.
Implicaciones y relevancia de la dimensión internacional
Reinterpretación de la historia emancipadora
La obra del doctor Ricaurte invita a replantear la narrativa tradicional de la Independencia en Hispanoamérica. En lugar de ver el proceso como una serie de revueltas locales y regionales, su investigación propone entenderlo como un fenómeno complejo y multifacético en el que convergen dinámicas internacionales. Esta perspectiva permite reconocer que la independencia no fue solo un acto de liberación de un poder colonial, sino también un proceso en el que las relaciones de poder a escala global –tanto en el ámbito político como en el económico y militar– jugaron un papel determinante.
El reconocimiento de esta dimensión internacional tiene importantes implicaciones historiográficas. Por un lado, se abre la posibilidad de estudiar la independencia desde una perspectiva comparada, analizando cómo diferentes conflictos emancipadores en América estuvieron interconectados a través de las redes transatlánticas. Por otro lado, permite valorar el papel de actores que, históricamente, han quedado al margen de las narrativas tradicionales, como los capitalistas internacionales y los mercenarios, cuyas contribuciones fueron fundamentales para el éxito del proceso revolucionario.
El legado en la formación del Estado moderno
La influencia de la dimensión internacional no se limita únicamente a la victoria militar, sino que también tuvo repercusiones decisivas en la construcción de los nuevos estados independientes. La financiación extranjera, el comercio y la movilización de recursos militares contribuyeron a establecer las bases de una economía integrada en el sistema capitalista mundial, creó la interdependencia de estos países al capital internacional través de la deuda externa y facilitó la consolidación de instituciones que, en muchos casos, perdurarían hasta la actualidad.
Asimismo, la participación de actores internacionales en la guerra de Independencia fue una de las razones por las que el conflicto se transformó en un proceso de reconfiguración del orden global. La intervención –directa o indirecta– de potencias extranjeras y capitales internacionales influyó en la manera en que se trazaron las fronteras y se definieron las políticas de desarrollo de las nuevas repúblicas. De este modo, el estudio de Ricaurte subraya que comprender la independencia en Hispanoamérica requiere una mirada que abarque tanto las causas internas como las fuerzas internacionales que intervinieron en el conflicto.
Reflexiones sobre la globalización de los conflictos
Aunque los estudios sobre la Guerra de Independencia se centran en hechos pasados, la reflexión sobre su dimensión internacional es especialmente relevante en el contexto actual de conflictos globalizados. El modelo que describe el doctor Ricaurte –en el que potencias, capitales y actores militares de diferentes nacionalidades convergen para influir en el curso de la historia– encuentra paralelismos en otros conflictos contemporáneos como el de Ucrania, Yemen o Sudán. Así, el análisis de la guerra de Independencia puede servir de precedente para entender cómo en el mundo moderno los conflictos son, en gran medida, fenómenos transnacionales en los que las fronteras nacionales se vuelven difusas ante intereses globales.
A modo de conclusión
El enfoque propuesto por el doctor Ricaurte sobre la dimensión internacional de la Guerra de Independencia transforma la manera en que se ha interpretado históricamente el proceso emancipador. Su investigación evidencia que la lucha por la libertad en Colombia (y en otros países hispanoamericanos) no fue únicamente un conflicto interno, sino el escenario de una compleja interacción entre potencias extranjeras, capitalistas internacionales y grupos mercenarios trasatlánticos.
Esta visión amplia y multidimensional permite comprender que el éxito de la independencia estuvo en gran medida condicionado por factores y actores externos que, al suministrar financiamiento, armamento y experiencia militar, contribuyeron a sortear las desventajas de las milicias locales y a nivelar el campo de batalla frente al profesionalismo del ejército español. Además, el papel de las redes diplomáticas y comerciales internacionales facilitó la inserción de las nuevas repúblicas en la economía global, marcando el inicio de un proceso de modernización que aún hoy tiene repercusiones en la estructura política y económica de la región.
Replantear la independencia desde esta perspectiva invita a reconocer la complejidad y la interconexión de los procesos históricos. Se trata de enriquecer la interpretación histórica al incluir la influencia decisiva de actores y dinámicas internacionales. De manera que La dimensión internacional –según el doctor Ricaurte– constituye, en definitiva, un elemento clave para entender cómo se forjaron las naciones hispanoamericanas y cómo estos procesos se conectan con el entramado global de poder, comercio y militarización que define la historia del mundo.
Esta reflexión, además, resulta útil para abordar problemas contemporáneos, en los cuales los conflictos locales se ven cada vez más influenciados por intereses y dinámicas internacionales. El estudio de la guerra de Independencia, a la luz de estas investigaciones, se convierte así en un ejemplo de cómo la historia de las luchas emancipadoras puede ofrecer lecciones sobre la complejidad de los procesos de cambio en un mundo interconectado.
La dimensión internacional de la Guerra de Independencia, tal como la expone el doctor Ricaurte, se manifiesta en tres grandes áreas: la intervención y los intereses estratégicos de potencias extranjeras, la movilización y financiamiento de recursos por parte del capitalismo internacional, y la activa participación de mercenarios y actores militares foráneos. Estos elementos, lejos de ser accesorios, constituyen el motor que posibilitó la transformación del orden mundial y la configuración de las nuevas repúblicas. Al reconocer este entramado, se abre la puerta a una historiografía más compleja y completa, en la que el pasado no se entiende de forma aislada, sino que orbita en torno a las dinámicas globales.
En síntesis, la dimensión internacional es un avance en la historiografía porque permite comprender la independencia de Colombia no como un evento aislado, sino como un proceso complejo, interconectado y parte de la transformación global que caracterizó el cambio del viejo orden al mundo moderno.
Referencias breves
La obra de Ricaurte, disponible en diversas plataformas académicas y editoriales (por ejemplo, en el catálogo de la Editorial ITM y repositorios institucionales) y Amazon, constituye la base principal para profundizar en este análisis. Dichos estudios invitan a continuar la investigación y el debate sobre la trascendencia de la dimensión internacional en los procesos emancipadores de Hispanoamérica.