Proverbio latino
Antioquia un lugar maravilloso
viernes, 10 de abril de 2020
8 escritores críticos de Bolívar y la Leyenda Negra
Proverbio latino
Investigador, historiador y analista de política internacional, ha trabajado el fenómeno de la migración trasatlántica y el proceso de Independencia hispanoamericano, enfocado en la resistencia realista, la presencia de mercenarios extranjeros y la dimensión internacional: armas, financiación y apoyos de las guerras de emancipación.
miércoles, 23 de marzo de 2016
Irlandeses en Antioquia parte 1 (Los Legionarios)
![]() |
| Modelo Usares (Legiones Extranjeras) |
miércoles, 5 de septiembre de 2012
EL CAMINO DE AYTÁ/AITA
El fenómeno lingüístico no se limita a Sudamérica; la voz “taita” se escucha en Colombia, México, Venezuela, Perú, Chile y Argentina, compartida por indígenas, mestizos y comunidades rurales para apelar al padre, combinando un sentido de íntimo afecto familiar con el reconocimiento de la autoridad paterna. Curiosamente, este vocablo también existe en lenguas europeas antiguas como el latín, el griego y el vasco, lo que sugiere que podría tratarse de una creación natural, mecánica y universal nacida de la articulación del lenguaje primitivo.
A finales del siglo XVII, la corona española desplegó una serie de campañas militares con el objetivo de "pacificar" —es decir, someter bajo su dominio y control— a las comunidades nativas del occidente de Antioquia, el Chocó y el Darién. En las crónicas e informes elaborados por los ibéricos durante estas incursiones, destaca una curiosa coincidencia toponímica y cultural en la macrozona: la descripción del río Arquía, al que anteriormente denominaban río Taita; la existencia de un pueblo indígena conocido como los taitaes; y el registro de una ruta bautizada como el camino de Aita.
Estas expediciones estuvieron bajo el mando de Juan Bueso de Valdés, quien ejercía como alcalde ordinario de Antioquia, juez auxiliador y superintendente de pacificaciones y misiones eclesiásticas. Las motivaciones detrás de este despliegue eran estratégicas y económicas. Por un lado, buscaban contrarrestar la amenaza de los piratas ingleses y franceses que navegaban por el río Atrato. Por el otro, y de manera prioritaria, pretendían doblegar a las tribus rebeldes que se negaban a ceder el control de sus territorios a la Iglesia católica y a la Corona española, con el agravante, a ojos de los europeos, de que estas comunidades mantenían un activo comercio ilegal con las potencias extranjeras.
La primera de estas expediciones estuvo conformada por apenas dos religiosos, veinte soldados y treinta indígenas cargueros. Sin embargo, las incursiones posteriores aumentaron significativamente tanto en frecuencia como en hombres, prolongándose durante varios años y llegando a movilizar a cerca de 1.800 soldados.
Durante la campaña lanzada en 1684 con el fin de rescatar a un grupo de españoles y a sus esclavos, quienes se encontraban sitiados por las comunidades rebeldes, se descubrieron tres rutas estratégicas para penetrar el territorio y sorprender a los habitantes originarios. Estos senderos eran conocidos como el camino de Aytá, el de Ervitá y el de Urrao. Las crónicas de los españoles describieron de la siguiente manera estas complejas vías de acceso:
[…] habiendo considerado la parte más conveniente por donde ha de ser la entrada a dichas provincias por haberse remitido a su arbitrio ---- y resolvió que la dicha entrada no sea por el camino ordinario que llaman del Aytá por ser la parte por donde los indios pueden esperarle embarazando dicha entrada y haber en dicho camino algunas poblaciones de dichos indios que pueden servir de embarazo al pronto socorro que se pretende dar a los ochenta hombres sitiados, y para que se les de con la prontitud que se requiere o ---- haga la dicha entrada por el camino de Ervitá por ser el más inmediato a dicho sitio a donde están los dichos ochenta hombres y más breve y sin embarazos de indios ni necesidad de embarcaciones y por cuanto ha muchos años que no se trajina ordena y manda salgan tres hombres baquianos y abran el dicho camino hasta el pie del páramo por ser hasta dicho sitio la parte más serrada y dudosa para seguir el dicho camino y ser de gran inconveniente el andar dudándolo y extraviándose con tanto cuerpo de gente y los dichos tres hombres baquianos vayan a la orden de Pablo Ordóñez soldado de mi compañía los cuales abran luego y déjeles el avío necesario y póngase razón de su salida […]Las crónicas europeas de la macrozona del occidente de Tierra Firme —que abarca Antioquia, Chocó y Darién— dejaron un registro geográfico excepcional al documentar el río Taita (hoy Arquía), los indios taitaes y el camino de Aita o Aytá. Estas tempranas referencias ibéricas pusieron en evidencia que estas tierras noroccidentales ya albergaban una difundida raíz fonética coincidente con "taita", un vocablo preservado y compartido con un significado idéntico por múltiples y distantes pueblos originarios de América para designar al progenitor, líder o fundador.
Esta coincidencia toponímica despertó el asombro de los numerosos migrantes vascos que se asentaron en Antioquia desde la época virreinal, quienes notaron una inmediata e intrigante relación con su propia lengua materna. En el enigmático euskera, la palabra aita posee exactamente la misma carga semántica, empleándose para referirse a "padre" o "noble".
El análisis de este fenómeno cobró rigor etnolingüístico décadas más tarde gracias al misionero y gramático carmelita Ángel Cayo Atienza Bermejo. Nacido en la ciudad navarra de Corella en 1909 y formado en las provincias vascongadas, Atienza formuló una audaz hipótesis surgida de su estrecha convivencia con las comunidades locales en Colombia. Tras publicar en 1936 la primera gramática sistemática de la región, titulada El idioma katío (Ensayo gramatical), este religioso vasco-navarro propuso formalmente la existencia de sorprendentes paralelismos fonéticos, estructurales y léxicos entre la lengua vasca y el habla de la etnia catía, perteneciente a la familia lingüística Chocó.
Aunque la lingüística comparada moderna enmarca estas aproximaciones dentro del vascoiberismo —una corriente de ligazones prehistóricas globales difíciles de probar científicamente—, la propuesta adquiere un valor simbólico innegable al tender un puente conceptual exacto entre el aita europeo y el taita americano.
Más allá del ámbito familiar, la raíz eusquérica aita se eleva hacia el plano de lo mítico y lo fundacional. El vocablo nos transporta directamente a la figura de Aitor, el patriarca y fundador del pueblo vasco. Este mito cobró fuerza gracias al escritor suletino Agustín Chaho (1811–1858) en su célebre obra de 1845, La leyenda de Aitor. Sin embargo, la investigación histórica señala que este relato sobre el "padre de los vascos" se originó debido a una sutil confusión en la traducción entre las variantes dialectales del euskera.
De acuerdo con los analistas, Chaho adaptó la expresión suletina aitonen semek ("hijos de buenos padres"), pero al transcribirse a otras variedades del euskera, la letra "n" se sustituyó accidentalmente por la "r". Así nació la frase aitoren semek ("hijos de Aitor"), un giro lingüístico que dio origen a la epopeya de este patriarca, cuyos siete hijos fundaron las siete provincias de Euskal Herria. De este modo, tanto en los valles pirenaicos como en las selvas americanas, la partícula aita permanece indisolublemente ligada a la noción del origen, la tierra y la creación.
Este entramado de coincidencias toponímicas y lingüísticas adquiere una dimensión aún más audaz al contrastarse con la tradición oral de la región. No muy lejos del occidente antioqueño, en el litoral pacífico, pervive el relato de los culimochos, una comunidad que la leyenda local describe como descendiente de navegantes vascos que arribaron a estas costas mucho antes de las carabelas de Colón. Esta fascinante mitología costera resuena con fuerza al registrarse en el interior de Antioquia la histórica existencia de los llamados indios poblancos, comunidades nativas que llamaron la atención de los cronistas por poseer una pigmentación notablemente más clara que la de otros pueblos de la región.
Si unimos la raíz lingüística aita, el mito de los culimochos y la fisonomía de los poblancos, emerge la provocativa hipótesis de un contacto precolombino temprano. Este escenario dista de ser una fantasía histórica si se traza un paralelo con el norte del continente: está demostrado que los balleneros vascos alcanzaron las costas de Canadá en tiempos remotos, donde el estrecho contacto con los nativos dio origen al pidgin vasco-algonquino. Esta lengua mixta comercial, nacida del intercambio de bienes y saberes, fusionó de manera orgánica el euskera con idiomas locales de la zona de Terranova, dejando huellas profundas y préstamos léxicos que aún sobreviven en la lengua de la tribu micmac.
La existencia de este idioma mixto entre marinos del Cantábrico y los micmac demuestra que el euskera ya se había hibridado con lenguas americanas en épocas tempranas. De este modo, la presencia de la partícula aita en las selvas de Antioquia y el Chocó podría no ser un simple azar fonético ni un balbuceo universal, sino el último vestigio de aquellos intrépidos navegantes que, al igual que en el norte, sembraron su comercio, su lengua y su linaje en el corazón del Nuevo Mundo.
lunes, 20 de agosto de 2012
VASCOS, TEMPLARIOS, CAUCÁSICOS Y VIKINGOS EN ANTIOQUIA
miércoles, 8 de agosto de 2012
LOS ORÍGENES DEL PUEBLO ANTIOQUEÑO Y SU IDEAL DE LIBERTAD VISTOS A TRAVÉS DE SU PRIMERA ETAPA CONSTITUCIONAL 1811-1816.
martes, 7 de agosto de 2012
EL 11 DE AGOSTO DE 1813 EN ANTIOQUIA Y EL NACIMIENTO DE UNA REPÚBLICA LIBRE Y SOBERANA EN EL HEMISFERIO AMERICANO.
De manera que nace el compromiso de todo antioqueño de recordar esta fecha como la más especial en la historia de Antioquia, en la cual obtuvimos nuestro máximo propósito de convertirnos en una República libre y soberana como lo soñaron los antioqueños de aquella época –y aún lo seguimos soñando–, decidiendo de forma definitiva romper con los vínculos históricos y de dependencia que nos ataban a España.
“(…) esta medida entra oportuna y esencialmente en las críticas circunstancias que han puesto a la República en la necesidad de crearse un libertador a todo trance. Por tanto, el ciudadano Dictador de ella, revestido con ese carácter por la unánime voluntad de la Representación Nacional, en presencia del Soberano Autor de los derechos del hombre y de la justicia de su causa, declara: Que el Estado de Antioquia desconoce por su Rey a Fernando VII, y a toda otra autoridad que no emane inmediatamente del pueblo o sus representantes, rompiendo eternamente la unión política de dependencia con la Metrópoli, y quedando separado para siempre de la Corona y Gobierno de España. (…)”
Dado en el Palacio del Supremo Gobierno de Antioquia, a once de agosto de mil ochocientos trece.
jueves, 2 de agosto de 2012
LA CONSTITUCIÓN DE 1811 COMO AGENTE DEL CAMBIO DE LA SOBERANÍA DEL REY A LA SOBERANÍA POPULAR.
miércoles, 1 de agosto de 2012
NUEVA CALEDONIA UNA COLONIA ESCOCESA EN LA SELVA DEL DARIÉN
martes, 31 de julio de 2012
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DEL NOMBRE ANTIOQUIA
Referencias al nombre de Antioquia se pueden encontrar en distintos lugares del mundo y escritas con varias grafías: Antiochia, Antioch, Atocha, Antiokia, Antioquia, Antioquía, Antiochia, Antiocheia, Antiochea, Antiokheia, entre otros.
La región más antigua que se conoce con este nombre es la actual provincia Turca fundada por la dinastía helénica, en particular, tomada de sus gobernantes Antioko I, II y III. Los actuales turcos llamaron a esta región Antakya y los griegos la llamaron Αντιόχεια.
Pero ¿por qué ponerle el nombre Antioquia a un lugar en el equinoccio americano, sitios tan separados el uno del otro y sin ninguna aparente relación? Para responder a esta pregunta, primero habría que reconocer que muy pocas cosas suceden sin estar conectadas o vinculadas, por lo cual el nombre de Antioquia tiene correspondencia con una tradición que nos viene de España, siendo los españoles los que oficialmente aparecen como los autores del nombre.
Sin embargo, a continuación intentaremos nombrar las diferentes teorías que el nombre de Antioquia ha tenido a lo largo de su historia, comenzando con la más lógica, razonable y aceptada, la que demuestra que esta denominación fue producto de la mentalidad católica implantada por los españoles en el Nuevo Mundo, hasta explicar algunas de las más fantásticas historias que este nombre ha inspirado.
La ciudad de Antioquia fue fundada por el Mariscal Jorge Robledo, un hidalgo andaluz enrolado en las huestes de conquista y coloniazacion españolas que penetraron Suramérica hasta su corazón en el Perú. Robledo fundó en las tierras de los ebéjicos, situado al sur de la población de peque, el 4 de diciembre de 1541, la ciudad de Santa Fe de Antiochia.
Como se puede observar, los europeos de aquella época tenían un especial arraigo en el catolicismo y participaron en la propagación de la Fe en toda la orbis terrarum; por ello, cada fundación tenía un especial ritual de consagrarla a la advocación mariana o santo patrono al cual eran fieles sus fundadores. Del mismo modo, el nombre de Antioquia pudo haber sido empleado por la tradición de bautizar las tierras donde se establecieron en América empleando el santoral, o para mejor decir, las efemérides de los santos y vírgenes del día en que se quería bautizar el lugar.
En nuestro caso se trataría de la virgen de Atocha o Antiochia, que entró a la Península ibérica a través de los primeros cristianos, de la cual aún se conserva la figura o imagen de origen bizantino que ha sido muy venerada desde su entrada a Europa. Esto nos indica que el mariscal Robledo o alguno de sus acompañantes eran devotos seguidores de esta advocación mariana.
Por otro lado, Antiokia en Turkia fue la cuna del cristianismo y donde nacieron los primeros Papas de la civilización cristiana, los que expandieron esta creencia por el Viejo Continente. De manera que no es difícil deducir que la razón del nombre de Antioquia a las tierras de Nutabes, Katios y Ebejicos, entre otros, fue producto de la mentalidad católica de los españoles y su devoción hacia la cuna de la cristiandad y sus representantes católicos, como papas, mártires y vírgenes de aquella procedencia.
Parafraseando al intelectual antioqueño Luis López de Mesa indicó que los antiguos fundadores de pueblos españoles le habían colocado este nombre a la región andina porque creían que, así como los primeros cristianos salieron de la Antioquía turca para expandir el cristianismo entre los paganos greco-romanos, desde la nueva Antioquia, la americana, se propagaría la nueva Fe por todo el Nuevo Mundo.
Existen también otras teorías que no son del todo desdeñables y que es bueno conocerlas pues han suscitado algún interés en determinada época, que pasan desde historias fantásticas a otras más moderadas. La primera de estas es sobre que el nombre de Antiokia se debe a una palabra autóctona o un topónimo que se encontraba en esta zona, que era también uno de los sistemas empleados por los europeos para refundar ciudades, villas y sitios sobre poblados indígenas que ya estaban consolidados.
Una de aquellas teorías nos habla de la presencia de europeos que arribaron a América antes de Cristóbal Colón, quienes venían en busca de oro y plata, por ejemplo entre ellos se han dilucidado teorías sobre la llegada al continente de templarios, quienes habrían venido con armenios y caucásicos. Vale la pena mencionar que en la región son topónimos reconocidos como netamente precolombinos (antes de la llegada de los españoles) las voces de: Caucasia, Cauca, Armenia y Antioquia, entre otros.
También se cuenta con la teoría que relaciona a Antioquia con los vascos, tanto la hipótesis expuesta por don Tulio Ospina que hablaba sobre los orígenes de los habitantes indígenas de Antioquia. Afirmaba este intelectual antioqueño que para el momento en que llegaron los españoles al territorio, se encontraba poblado por los llamados por él “alófilos”, cuya terminología se emplea para designar como “de otro lado”. Según esta teoría los vascos tenían especial conexión con este grupo en Antioquia, quizás en referencia a que el euskera ha sido considerado como una lengua alófila, es decir, aislada y por lo tanto sus habitantes se consideren de igual condición.
Pero la versión vasca cuenta con más credibilidad no en la teoría de Ospina, sino en el hecho de que entre los primeros inmigrantes europeos que se establecieron en territorio actual antioqueño, habían un número bastante grande de “vizcaínos” o vascos contratados por ser hábiles navegantes, muy trabajadores y arrojados militares. Fueron estos vizcaínos los que fundaron ciudades como Santamaría la Antigua del Darién, San Sebastián de Uraba, Vitoria y Remedios, quizás entre ellas se encontraba los fundadores de Antioquia. La relación nos llega por medio de la voz vasca “antzokia” que aunque literalmente hoy traduce “teatro”, puede tener alguna semejanza o etimología de origen vasco.
A su vez, la relación vasca también nos llega por medio de uno de los vascos universales Iñigo Loyolako, más conocido como San Ignacio de Loyola, quien cambio su nombre euskaro Iñigo, por el latino Ignacio o Ignatius, en honor a san Ignacio de Antioquia, uno de los primeros mártires del catolicismo romano. Por ello, es posible que la vos Antiochia, Antioquia o Antiokia estuviera muy ligada dentro de este colectivo.
Lo que sí es seguro es que se encuentran en el resto de la Península ibérica referencias al nombre de Antioquia, por ejemplo, se recuerdan las muchas localidades que en España han tomado el nombre de Atocha. Entre ellas, la Basílica de Nuestra Señora de Atocha que se encuentra Madrid y la localidad madrileña llamada Atocha. En San Sebastián, se encuentra el estadio de la Real Sociedad que se llama Estadio Municipal de Atocha (Atotxako futbol zelaia).
Pero no sólo en la península y en el mundo católico mediterráneo se encuentran referencias a Antioquia, en otros lugares americanos también las podemos encontrar, por ejemplo, en Méjico, se puede visitar el santuario del Niño de Atocha, el cual derivó, según se cuenta de la figura traída a la aldea de Fresnillo en Zacatecas por los españoles en 1554.
Más aún, si en el mundo hispanoamericano se tienen noticias relacionadas con el nombre Antioquia, en la órbita anglosajona se pueden encontrar alegorías a esta palabra. Al respecto, en el Estado de California, en los Estados Unidos existe una ciudad llamada Antioch, una de las más antiguas fundadas en California por grupos de colonos antes de la fiebre del oro. Se cree que le pusieron Antioch dado su filiación a la religión protestante, lo que prueba que la provincia de Antiokia en la actual Turquía es referenciada como uno de los lugares sagrados para el cristianismo.









